Música

Jon Anderson – Olias of Sunhillow

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Ocean Song – 3:05

Meeting (Garden of Geda) / Sound Out The Galleon – 3:34

Dance of Ranyart / Olias (To Build The Moorglade) – 4:19

Qoquaq Ën Transic / Naon / Transic Tö – 7:08

Flight of the Moorglade – 3:24

Solid Space – 5:21

Moon Ra / Chords / Song of Search – 12:48

To The Runner – 4:29

Hubo un tiempo en que los limites que separaban unos géneros musicales y otros eran tan finos y delicados que multitud de grupos estuvieron bailando sobre ellos, creando una mezcolanza tan extraña que, a día de hoy, es muy difícil saber delimitar donde empiezan unos y acaban otros. Los 70 fueron años maravillosos para la música popular: cualquier voz lo suficientemente original podía crear un sonido nuevo y ser recibido por la mayor parte del público con los brazos abiertos. La primera música electrónica, el rock progresivo, el new age primitivo comenzaron en este periodo, los experimentos neoclasicos vieron la luz en esta convulsa decada, y creo que no me equivoco al afirmar que en nuestro siglo muchos de estos grupos junto a sus ideas hubieran muerto en el mismo momento de su concepción. Pero los setentas eran años donde no se censuraba la creatividad, era la época de la psicodelia, la cultura hippie, las filosofías de la Nueva Era y las drogas; eso explicaría el porque la gente era capaz de soportar largas suites instrumentales, experimentos alienígenas con sintetizador y explosiones musicales pergeñadas por artistas con el ego mas grande que el puto ojete. Sabéis que bromeo. Pero no bromeo.

Yes era uno de estos grupos que condensaban todo lo citado anteriormente: gran despliegue musical, combinación de múltiples géneros, la introduccion de temas religiosos, oníricos y existenciales en sus letras y composiciones, virtuosismo desaforado y, sobre todo, un aura mágica y colorida que les hacia únicos entre las bandas de rock progresivo de entonces, y de las mas longevas. Su carrera se prolongo desde finales de los 60 hasta hoy, con numerosos cambios en su formación a lo largo de su dilatada y convulsa carrera. De entre los miembros de Yes habían varios que destacaban por su carisma y estilo característico. Dejando de lado al synthesizer hero por antonomasia Rick Wakeman y al monstruo de las cuerdas Steve Howe, centremonos en Jon Anderson, el vocalista que a sus 71 años nadie ha tenido el gusto en quitarle el bogavante que le atenaza los huevos desde crío. Jon Anderson fue el componente de Yes que mas reflejó el gusto de la época por las religiones orientales, el yoga, los preceptos de la Nueva Era, y tras coquetear con Vangelis en su álbum Heaven and Hell -con el que volvería a trabajar en cuatro albums mas- la banda observo que las aficiones del bueno de Jon iban a terminar por permear al sonido de la banda, que ya por aquel entonces estaba bastante saturada tras sus dos últimos álbumes, Tales from Topographic Oceans y Relayer. Ojo, no estoy cuestionando la calidad de estos albums, es mas, Relayer es de lo mejor de Yes para mi gusto, pero si es verdad que su sonido ya se estaba volviendo demasiado denso y sus pretensiones grandilocuentes empezaban a irritar a sus fans; es mas, por ese entonces Yes se tomo un año sabático para trazar un nuevo rumbo, así que puede que mi razonamiento no ande desencaminado. Con este panorama estaba claro que la conversión del sonido de Yes a uno mas New Age y místico no iban a ser bien recibidas, por lo que decidió no relacionar ese nuevo estilo con la banda y experimentar en solitario, que acabaría derivando en una también dilatada carrera musical. De ese primer experimento nació en 1976 Olias of Sunhillow.

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Olias despertando

Esta es la epopeya del arquitecto Olias, uno de los tres lideres del feérico mundo de Sunhillow, poblado por pantanos de arboles metalizados de hojas doradas y troncos nudosos y recorrido vastos océanos de luz y pasión, un mundo a punto de sucumbir por sus propias fuerzas telúricas al destruirse el vinculo musical que unia al planeta con sus habitantes. La tarea de nuestro arquitecto es la construcción de un arca, la Moorglave, que capitaneada por Ranyart transportará en su seno a las tribus de Sunhillow, reunidas en armonía por los cánticos del profeta Qoquaq hacia un nuevo hogar allende a las estrellas. ¿Pensáis que este lenguaje es enrevesado y prosopopéyico? No tenéis ni idea de lo que es entender, que coño, de descifrar este libreto. La historia esta contada de una forma aun mas recargada y espiritual, abusando de descripciones abstractas de colores y formas caleidoscópicas; pese a ser casi ilegible para alguien que chapurrea el ingles -servidor, el inútil-, este lenguaje triunfa al evocar un universo fantástico mágico y onírico completamente original, mezcla del poderoso imaginario de los cuentos de hadas victorianos; las filosofías orientales, de las que se extrae toda la simbología de la que se empapan tanto a personajes como historia; los parajes imaginarios de Lord Dunsany y la mitología de Tolkien, de la que veo mayor influencia -sus personajes y el poder que la música tiene en este universo me recuerdan mucho al mito de la creación de Harda por Iluvatar y los Ainurs-. La narración se complementa, ademas, con las maravillosas ilustraciones que acompañan al álbum de la mano de Roger Dean, con esa mezcla entre modernismo y surrealismo que tanto caracterizan a su obra y que tan bien se enlazan con el estilo esteticista y fabuloso de Anderson.

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Quqoaq sumido en el trance

Oh, pero es verdad: ¡Que este disco tenia música! ¡Y que música!

El álbum relata, con magnificas composiciones fantasiosas, los acontecimientos mas relevantes de la destrucción de Sunhillow y el éxodo de sus habitantes. Ocean Song funciona a modo obertura, introduciéndonos en el feérico mundo de Sunhillow con campanas y el rasgueo de arpa y otras cuerdas orientales que componen una sugerente atmósfera  que enlaza con el siguiente tema, Meetings, el primero cantado, que nos describe con los cánticos de los tres profetas unidos en una única voz angelical el éxodo de las tribus de Sunhillow. Lo mejor de este tema es escuchar como a la voz de Anderson se suman los coros y la cortina de sonido que crea el arpa, que vuelve a marcar la transicion al siguiente tema, Dance of Ranyart/ Olias (To Build The Moorglade). Aquí aparece el sintetizador, que unido al arpa y la guitarra, terminan por evocar definitivamente los ultimos momentos de Sunhillow, aun rebosante de color, exotismo y fantasía que cesa bruscamente por un efecto electrónico ominoso, como de comandos en un ordenador alienigena, que muestra a nuestro protagonista y su enérgica labor al ritmo de timbales, cimbalos y sitares. Qoquaq Ën Transic / Naon / Transic Tö vuelve a la calma y a un sonido mas atmosferico, recreando el trance en el que se haya el profeta Qoquaq al reunir con su melodioso cántico a las cuatro tribus de Sunhillow. En la segunda parte, Naon, los habitantes acuden al llamado al son de una marcha de tambores y sitares; Quoqaq sigue convocándolos a todos, apremiándolos, pues el fin del planeta es inminente. Y las voces van desapareciendo poco a poco al ir introduciéndose en la nave, y la melodía inicial del disco, prolongada por los suavísimos coros, cierra la primera cara del álbum.

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La Moorglade

La segunda cara abre con una explosión de guitarras y coloridos sintetizador a los que se une la voz de Anderson, esta vez en calidad de narrador, que nos describe el viaje de la Moorglade a través de la agonizante Sunhillow y sus grandes montañas combadas sobre si mismas y los pantanos de flora surrealista, hasta finalmente lograr abandonar la atmósfera  del planeta. Solid Space describe a las estrellas con un tintinear de campanillas y el vuelo de la Moorglade con un tenue sonido de motores en ignición abriendose paso a través de una densa atmósfera de sintetizador y platillos mudo,  con la voz de Anderson en un segundo plano, que prosigue con su descripción, esta vez de las convulsas circunstancias del viaje. El sintetizador cierra este tema con una melodía cósmica muy del estilo del Echoes de Pink Floyd. Moon Ra / Chords / Song of Search es la pieza mas larga de todo el conjunto, y en su primera parte desarrolla una larga algarabía de cánticos atonales sobre un fondo de denso sintetizador y luminosos teclados a los que se van sumando mas y mas instrumentos, hasta culminar, tras un pequeño respiro que marca la transición, en una nueva melodía mas orquestal que se desvanece en un vibrante eco, en el que la voz de Jon Anderson decide poner fin a la narración, despidiéndonos desde la Moorglade que ya desaparece entre la luz de las estrellas, envuelta en un nebuloso eco de esperanza, delicado y lánguido. Sin embargo, aun nos queda un ultimo pasaje, To the runner, una mezcolanza de exóticos sonidos de instrumentos orientales y cálidos teclados en el que, a modo de epilogo, Jon Anderson nos narra los últimos pensamientos de sus protagonistas en una de las piezas mas vibrantes y sentimentales del álbum, un punto y final que hace desaparecer por completo este universo y a sus habitantes.

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Ranyart

Todo en Olias of Sunhillow, la narración, el recargado esteticismo en la prosa, el arte visual surrealista, todo es utilizado para complementar a una composición musical llena de magia para crear un mundo de fantasía único, que solo podía haber salido de un sueño psicotrópico o de las viñetas de The Sandman. Mientras escribía acerca del disco me he enfrentado a un problema que podría haberse resuelto fácilmente si no hubiera sido tan ambicioso y no hubiera querido centrarme tanto en describir la música. El gran problema  a la hora de hablar de Olias of Sunhillow es que es un sonido ambiguo y sugerente cargado de emociones, una experiencia muy sensorial que evoca sensaciones diferentes de una persona a otra, ademas de que todo el universo al que rodea la música es difícil de interpretar si no se esta dispuesto a hacerlo. Para colmo, es probable que a muchos os repela este Rock-New Age saturado de cánticos y sintetizadores tan poco convencional, o tener que escuchar 40 minutos de un tirón. Sin embargo, si tenéis un mínimo de sensibilidad, si hay música que os excite mas allá del chunda-chunda y la radioformula, deberíais emprender este viaje a bordo de la Moorglade, visitar sus selvas metalizadas y sus luminosos océanos y escuchar los cantos de sus gentes unidos por el poder de la canción y el sonido.

O por cierto, aquí encontrareis la historia del libreto, original y traducida, aunque os aviso que la segunda no esta particularmente inspirada:

 https://olias.wordpress.com/  http://ferhiga.com/progre/notas/notas-anderson-olias-sunhillow-espanol.htm

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