Cine

Siempre a tu lado (Hachiko)

Nueva sugerencia. Esta vez de la mano de Kairi a través de Twitter. Espero que la disfrutéis.

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Fidelidad. Fidelidad es una palabra que el Diccionario del Diablo define como “la virtud que caracteriza a los que están por ser traicionados”. Fidelidad es una de esas palabras que el cínico considera utópicas, al igual que amor, justicia o amistad; palabras que parecieran no encajar en un mundo como es el nuestro, plagado de desgracias y gobernado por seres volubles como somos nosotros mismos. Pero a veces uno tiene que librarse de este optimismo tan radical y buscar estas virtudes entre las personas que nos rodean, pero sobre todo, entre nuestras mascotas. Puedes ser escéptico ante todo, puedes pensar que, si hubiera sobrevivido Leo al Titanic, tal vez su amor hubiera durado dos semanas; que la vida que Carl llevó junto a Ellie no fue tan feliz como esos maravillosos primeros 5 minutos de Up; que Sam no ayudo a Frodo, arriesgando incluso su propia vida, movido solo por la amistad, sino por estar mas cerca del anillo único… o del anillo de Frodo -si sabéis a lo que me refiero jeje… vale-. Sin embargo, todo ese cinismo te lo tienes que meter por el cucu cuando te encuentras con una historia como es la de Hachi.

La historia de este abnegado animal podría servirnos como sinopsis de la película a la vez que como spoiler. Pero seamos francos ¿Quién no conoce la historia de Hachi? Así que esta vez iré sin rodeos, si aun así quieres llegar virgen a la película, eres libre de taparte los oídos, cerrar los ojos, gritar nanananana con todas tus fuerzas y huir haciendo la croqueta. ¿Listos? ¡Allá vamos!

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SPOILERS

Hachi fue un perro de raza Akita que vivió a principios de siglo XX en Japón que perteneció al profesor Eisaburo Ueno y es recordado por su lealtad hacia este. Todos los días acompañaba a su dueño a la estación de tren, y todos los días esperaba su regreso sin moverse de allí. Un día, su dueño no regresó, sufrió un paro cardíaco fulminante durante una de sus clases, pero Hachi siguió esperando fielmente a su regreso, sentado en el mismo lugar, día tras día, durante nueve años hasta su muerte.

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No os preocupeis por mi, estare bien cuando acabe…

Hay dos películas sobre Hachi, la original japonesa de 1987, que no he visto y a estas alturas me niego a ver, y la que os traigo, el remake americano de 2009. A grandes rasgos la trama es similar, solo que en la segunda el escenario se traslada del Japón de los años 20 a los EEUU actuales, y cambia al profesor Ueno por el inefable madurito galán y siempre encantador Richard Gere. El profesor Richard encuentra abandonado en una jaula en la estación de tren a un diminuto cachorro al que adopta, ignorando las quejas de su mujer. Pronto Hachi se convierte en un miembro más de la familia y comienza a mostrar esa lealtad, escapándose de casa para acompañar y recoger a su dueño a la estación. Tras la muerte de este, Hachi seguirá acudiendo a la estacián aun a pesar de los vanos esfuerzos de la familia por quedárselo y trasladarlo a otra ciudad en la que pueda comenzar de nuevo como una mascota normal. Y así transcurrirán los días de Hachi, tal y como os he descrito arriba, esperando a reunirse con su dueño por última vez.

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¿Sabéis que los akitas eran perros de guerra? Por la cara, Richard parece que lo acaba de descubrir

El comienzo de la cinta es muy similar a otra película protagonizada también por un perro, Balto. Ambas empiezan con un personaje que poca o ninguna relación tiene con el animal -a priori- que nos relata la hazaña del animal. En el caso de Balto, es una estatua en su honor, en el de Hachi, una redacción escolar acerca de “quien es nuestro héroe”. Reconozco que este recurso, como tal, me resulta muy cursi, pero  en esta película en cuestión mucho más por lo repelente que resulta el criajo de marras describiendo a su “héroe”. Y si, Hachiko es cursi, no puede evitarlo, su director es el mismo que hizo A quien ama Gilbert Grape:  la película esta salpimentada de efectismos, muchos momentos cuquis de álbum familiar Hoffman, música de piano melosa de la misma escuela dramática que Naruto, y situaciones a menudo ridículas por lo tiernas que intentan ser.

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Y si, Hachi es una puta monada

No os voy a engañar si os digo que la película de Hachiko se interesa exclusivamente en el animal y lo convierte en el único protagonista, el resto del elenco de personajes, la familia y algunos extras, y el propio Richard Gere, pasan a un segundo plano. Mejor dicho, la familia y alguno de los extras, son directamente irrelevantes para el desarrollo más allá de servir como motores que potencian el drama de determinadas situaciones, o arrojan algo de exposición a la hora de hablar de la naturaleza y personalidad de Hachi gratuitamente, porque la personalidad de Hachi es la que mejor definida queda en toda la cinta -Y ES UN PERRO-. El resto apenas son esbozos de personajes, poco más que el cliché de la encantadora familia de clase media americana: la mujer, como os he dicho al principio, no quiere al perro en casa -jamas sabemos el porqué- pero sucumbe muy pronto a los encantos del animal -OBVIAMENTE-, convirtiéndose de nuevo en la encantadora esposa y perdiendo el matiz desagradable en nada; la hija, junto a su marido, intenta que Hachi vuelva a casa por todos los medios, que a nivel de película se traduce en dos escenas, y Richard Gere va con el piloto automático, siendo el encomiable padre de familia, amantísimo marido, admirable docente y extraordinario dueño sin macula ni defecto alguno. Salvo el de morirse y dejar a Hachi esperando en la estación toda su vida. Que cabrón.

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¡TE JODAN!

Tal vez haya exagerado un poco al decir que Richard Gere es innecesario en la película. De entre todos los personajes humanos, en realidad si que es el más importante ¿Como no va a serlo si es el vinculo con Hachi, ese maravilloso lazo afectivo el que nos va a destrozar los lacrimales en el momento en que su corazón diga “hasta luego”? Si Richard Gere es más plano que el pelo de Guile con los otros seres humanos, el amor que profesa a Hachi es tan genuino y único como el que podría sentir cualquiera por su mascota. Y aunque esto suene algo ridículo, el amor que Hachi muestra por Richard es igual de autentico. Algo en que no suele reparar la gente, ni siquiera yo, más porque estas cintas no son de mis preferidas, es lo duro y exigente que debe de ser hacer de un perro un buen actor. No solo porque el animal responda correctamente en pantalla y sea capaz de seguir las directrices tanto del director como del cuidador a cargo, también ha de comportarse de forma natural ante las cámaras y el resto de actores, su relación debe ser real. Con un animal debe de ser ya complicado, pero en esta película seguimos la vida de Hachi, así que presumo que tuvieron que usar al menos a 3 akitas diferentes. No lo se. Lo único que se es que su actuación, su presencia es tan natural que uno no ve a un animal adiestrado interpretando un papel siguiendo lo que un entrenador, fuera de cámara, le esta indicando, aquí ves a Hachiko, ves a una mascota que idolatra a su dueño, que rebosa amor y devoción, un amor tan autentico que hace que todo lo anteriormente escrito ni siquiera merezca ser escuchado.

¿Que pensabais? ¿Que era tan cínico como para reírme, criticar y mofarme de esta película? Al contrario de lo que pueda parecer, tras capas de bilis y materia oscura late un corazón termonuclear que siente y padece. Padece mucho. Hachiko dura 90 minutos. En la primera mitad te enamoras de Hachi y su dueño, en la segunda, sufres junto a Hachi la larga espera. Esta segunda mitad es triste rozando casi lo miserable, hasta los esporádicos eventos amables que se suceden no dejan de acrecentar ese patetismo, esa miseria, hasta llegar al anunciado final que el espectador promedio empieza a barruntar ya en su mente. Para cuando llega esta segunda mitad olvidas a la familia, olvidas los efectismos, los tópicos y clichés, olvidas la encantadora y simplona personalidad de Richard Gere, olvidas el melodrama y al piano, lo olvidas todo, y lo único que queda es un perro esperando en la estación al regreso de su dueño muerto. Tal es la fuerza y la pureza de la historia de Hachi, la real, que hasta el director más incompetente, incluso la peor ejecución, podrián enturbiarla. Ni mucho menos estamos ante un director mediocre en este caso, solo ante uno manipulador y lacrimógeno, que ni le hubiera hecho falta abusar de los efectismos teniendo una historia así en sus manos capaz de expresar tanto con tan poco, de transmitir con tanta pureza un sentimiento como es el verdadero amor, la verdadera amistad; porque puedes dudar de un ser humano, pero jamás de un perro que quiere reunirse con su dueño, su dios, su mundo. Hachiko no es un héroe, Hachiko es mucho más, Hachiko es un perro, el único que te va a idolatrar sin importar quien o como eres, que no te va a abandonar. Y ante eso no hay escepticismo que te proteja, ante eso solo puedes llorar.

A lo largo de la historia y de todo el mundo han existido muchos Hachikos, muchos animales que han esperado a sus dueños en sus tumbas, en hospitales, en estaciones, en el ultimo lugar en que les sintieron. Canelo, Lampo, Gaucho, Greyfiars Bobby y muchos otros animales que pasaron el resto de su vida entregando afecto a unos fantasmas sin perder la esperanza de reencontrarse con ellos. Seguro que mas de uno recuerda aquel capitulo de Futurama en que Fry reencuentra a Seymour, o al gran lobo Sif, custodiando la tumba de su dueño junto a la espada. La ficción no ha sido indiferente de este tipo de sacrificios.

Me ha sido muy -MUY- difícil hablar de esta película, diseccionarla, y tratar de expresar lo que fue para mi; ni siquiera os voy a ocultar que no puedo evitar sentir un nudo en la garganta: así de fuerte es el efecto que producen estas historias. Siempre a tu lado (Hachiko) podría considerarse el perfecto test Voight-Kampff: si no te emociona esta historia hay un hueco con forma de corazón en tu pecho. No penséis en ella como un melodrama para llorar o probaros que sois mas fuertes que el pan de ayer, pensad en que esta película, pese al envoltorio sentimentalista, contiene una de las mas sincera historia de amor, amistad y devoción del cine, y la historia. Os debéis ver esta película, tanto si os gustan como si no los animales, no os dejara indiferentes. Ved esta, y si os cuesta creerme aun asi, intentadlo con la original japonesa, que tal vez esa sea mejor, no lo se, me es igual. Simplemente, vedla.

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Hachi en sus últimos años. Ahora está junto a su dueño

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2 pensamientos en “Siempre a tu lado (Hachiko)

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