Relatos

Recuerdos del verde

Brunner4

A Vangelis

El piano del despertador te sorprendió como cada mañana. Te sentías más cansado de lo normal, abatido. Abriste los ojos lánguidamente, te incorporaste, intentando centrar tu mirada aún turbia por las arenas del sueño en la ventana, más allá de la ventana.

Fuera, en el bosque, amanecía; los rayos rozaban los irisados brotes verdes y los oscuros robles. El piano continua sonando, pero tú ya no estás ahí, ahora caminas por ese bosque antiguo, desapareces en él, persiguiendo a tu travieso cachorro, ilusionado por el sonido de la cadena; caminas por entre el rocío del claro, y te sientas a la sombra fresca de un roble para refugiarte de la temprana primavera; ahora estas con aquella chica con la que despreocupadamente te perdiste en sus verdes entrañas, a salvo de miradas indiscretas…

El piano calla, y ya no estás en tu edén personal; otro sonido se escurre a través de la ventana, amortiguado: la lluvia, escurriéndose por los cristales de los edificios que opacan el horizonte que decidiste ocultar con aquel póster. Ahogaste una sonrisa. Ya hacía mucho tiempo que no había verde.

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